5. Cambio de planes; Seguimos a Tambopata

Estabaamos de vuelta, una vez mas a las delicias del mercado central, una vuelta mas al centro historico, una vuelta, solo una mas… era ya nuestros ultimos dos dias en Cusco para partir directo a Puno, Copacabana y La Paz..

La puna volvia a nuestra cabeza, mas a mi papa que a mi, la falta de oxigeno ya afectaba y se sentia aquella risita nerviosa cuando estamos con puna…

Caminando por el centro nos dimos cuenta que nunca fuimos al templo Koricancha, caminamos unas cuadras mas hasta aquel magico lugar que para nuestra sorpresa estaban de ceremonia!!, que emocion!! una muestra autoctona de lo que eran aquellos maravillosos rituales. Se estaba celebrando en ese momento la ceremonia de devocion Inca Capac Cocha a la Waqa Pacha Camac o al creador del universo, una hermosa musica de flautas altiplanicas quedaron grabados para siempre en mis oidos, colores y plumas, shamanes, aromas y una coreografia muy singular, realmente uno de los espectaculos mas simples y bellos que he presenciado en una plaza al aire libre, incluso tenian calaveras y momias reales en la devocion, con guardianes y todo…

Era en la tarde y nos dirigimos a San Blas despues de esto y la puna acrecentaba, definitivamente no podia llevar a mi papa a mas altura, por lo que estuvimos  punto de volvernos a Arica, y eso que aun nos faltaba una semana de viaje!, entre tanta discusion encontramos una oficina que ofrecia una visita a la selva amazonica, la reserva Tambopata, caminata en la selva, observacion de caimanes negros, canopy y todo… nos miramos y al instante compramos nuestros pasajes a Puerto Maldonado en la provincia de Madre de Dios…

Estábamos dispuestos a seguir viaje, nuestro siguiente destino era Puno, para seguir a La Paz y luego volver a Arica para tomar nuestro vuelo. Íbamos caminando por el barrio de San Blas cuando vimos una pequeña agencia de viajes que ofrecía 4 días en la selva amazónica de Perú, en la reserva nacional Tambopata, caminata por la selva y observación nocturna de cocodrilos, a lo que no pudimos decir no, era inevitable el cambio de planes. Esa misma noche tomamos un bus hasta la ciudad de Puerto Maldonado en la región de Madre de Dios. Salimos de Cuzco por la noche, el trayecto no duraría mas de 12 horas. A las 10 de la noche comenzamos a subir la sierra, a mas de 4000mts de altura, donde las montañas parecen tocar la luna, varias horas cuesta arriba donde solamente ves las cimas de los Andes, por la noche, un camino a medio terminar, a veces de ripio, un frío que traspasa las ventanillas del bues comienza el descenso. Caracoles hacia abajo, peligro inminente, curvas tan cerradas como las de la carretera de la muerte, cortes en el camino por los peligrosos derrumbes y el paisaje comienza a cambiar dramáticamente así como el clima. Desde el frio andino a la lluvia nocturna tropical de la selva. Arboles mas frondosos, plátanos y palmeras, horas y horas de viaje y aun el amanecer estaba lejos. De pronto un imprevisto de la naturaleza nos retrasa 4 horas… una gigantesca roca se había desplazado por el barro producto de la lluvia. Un poco asustados ya nos dimos cuenta que había muchos buses y autos atascados, todos los choferes se bajaron y trabajaron juntos para habilitar el camino. Así es latinoamerica, un lugar solidario, donde todo puede pasar y en donde te sientes orgulloso de ser parte de esta hermosa tierra. Ya se hizo el día, y el sol ya pegaba fuerte. El Paisaje se tornaba de verdes y frondosos campos, con pequeñas casas con techos de hojas, un aire tropical y aroma a barrial con tamarindo armonizaban las largas horas sentada en ese bus. Era un paisaje que ya había visto antes, me recordaba mucho a los lugares mas recónditos del sudeste asiático, pero era la hermosa tierra de El Perú!!. Finalmente llegamos a Puerto Maldonado, donde obviamente NADIE nos esperaba… era un lugar extremadamente pintoresco, a orillas del afluente amazónico el río Madre de Dios…

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