Mis primeras 600 mn, Sur de Chile

Hace un par de semanas atrás, con mi prima emprendimos una de las aventuras mas locas que he tenido en mi vida! Navegamos como tripulación en un velero regatero S40, que es como el formula 1 de los veleros, hecho de fibra de carbono por lo que es extremadamente liviano.

Como fue que un par de principiantes lograron llegar tan lejos en esto de la navegación? la verdad es que todo comenzó como un juego y aun no entendemos como terminamos de tripulación en un traslado desde puerto montt a algarrobo. Y todo gracias a nuestro instructor y probablemente debimos haber tenido aptitudes (y actitud jaja) para esto.

En cuento nos enteramos, que fue un día viernes por la tarde, compramos inmediatamente un vuelo de Santiago a Puerto Montt para el día domingo, sabíamos que llegaríamos a las 10am y el zarpe seria alrededor del mediodía.
Finalmente zarpamos tipo 13.30 desde Puerto Montt y después de navegar durante 5 horas seguidas nos encontramos fondeando en la localidad de Abtao en la región de Los Lagos.

Aptao aparentemente es una localidad rural costera, frente al Canal de Chacao. Nuestro viaje continuaría a eso de las 10pm, y que debíamos esperar la pleamar para cruzar el tormentoso Canal Chacao, para asi navegar mar adentro por los siguientes tres dias. Durante la noche hicimos turnos de 2 a 3 horas durante toda la noche con nuestros compañeros y estaríamos amaneciendo a eso de las 9am en Valdivia. La mar estuvo super inquieta, olas que no dejaban descansar ni mantenerte de pie y llovizna de la q te empapa, hizo frio.

La noche fue larga pero una experiencia impagable. Mi guardia terminó cuando se escondió la luna, que brillaba inmensa en el horizonte. Tiene que haber sido a eso de las 2am.

A eso de las 12.06 del dia 2, aun no conseguiamos llegar a Valdivia, pero estabamos cerca, a unas 30 millas. Esa mañana levantamos velas temprano ya que habíamos navegado a motor durante la noche, cuando un grupo de ballenas jorobadas nos siguió a lo lejos, vimos sus respiraciones y una cola!!
La mar no dio tregua, las olas fueron grandes durante todo el día, pero he disfrutado cada una de ellas.

Durante nuestra segunda noche tuvimos una navegación preciosa bajo la luz de la luna, las olas estuvieron mucho mas calmas que la noche anterior. Pasamos por Lebu a eso del medio día y por la noche esperábamos estar pasando Concepcion.

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El Soto40 es una embarcación extremadamente liviana! al ser regatera y de fibra de carbono nos permite prácticamente “volar” por encima de las olas alcanzando velocidades increibles. Al tener esta particularidad no posee ninguna NINGUNA facilidad, ya que todo le agregaría peso extra. Como lo hicimos? Dormimos en la proa, encima de las velas, en el suelo en colchonetas inflables, asientos y algunos en la cubierta! Para cocinar teniamos una cocinilla de camping y el baño… el baño para hombre era asi para afuera no mas y para mujeres era un balde rojo ubicado en la popa. Nuestro capitán y tripulación eran extremadamente respetuosos y teníamos serias reglas de privacidad al momento de usar el balde.
Al dia siguiente por la tarde-noche deberíamos llegar a Algarrobo. Estuvimos navegando durante la tarde sin viento y en plano, lo que nos permitió pasar una bella última noche y la recuperación repentina de la dani que iba super mareada, pero al mismo tiempo nos retrasó varias horas por lo que los ánimos ya no eran los mismos.
Pasamos por Pichilemu, pasado el mediodía y seguimos sin viento y en plano por lo q estaríamos llegando tipo 12 de la noche a Algarrobo. Las condiciones mejoraron durante la tarde y pudimos levantar velas nuevamente!

Cuando llegamos a Algarrobo fue una emoción muy grande al haber completado 600 millas náuticas en estas condiciones, el crecimiento personal de cada una fue increíble, definitivamente tenemos un antes y después de la experiencia S40

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“En esta travesía, fuimos tripulantes de un experimentado navegante, nuestro capitán Marcos con 32 años de experiencia, quién es el único que se atreve hacer el traslado por mar, Lautaro con 29 años de experiencia ambos con muchos veleros a cargo y millas náuticas acumuladas, Camilo el máster chef a quién le gustan más la lanchas y Andrés un hábil tripulante también.
Sin duda esta fue una experiencia única e inolvidable, sobre todo porque fue más de lo que esperábamos en cuanto a desafíos y solo queremos continuar aprendiendo a navegar, poder reconocer el comportamiento del mar, sentir las mareas, oleajes, vientos y ajustes corporales varios, sentir el timón además de ver una diversidad de aves marinas, ver ballenas a la distancia con su respiración o chorrito de agua para que al rato alcanzara a ver una aleta que te llena el alma, te sientes una diminuta observadora en un lugar dónde debes ir muy atenta a todo. Lo mejor ver los lobos durmiendo, flotando de espalda que se distinguen por sus aletas que apuntan al cielo primero y algunos también sacan la aleta trasera y su cabeza.
Recorrer Chile desde una perspectiva distinta, mirar desde el mar a la costa y ver nuestros recovecos y escarpada geografía. Disfrutar del amanecer y atardecer, dormir navegando bajo las estrellas y disfrutar la luna sobre el mar.
No hay más palabras o fotos que relaten todo, sólo decir que estoy agradecida por la ventana de buen clima y haber compartido con personas que saben porque así disfrutamos de una experiencia extrema de la mejor manera.” Palabras de Daniela RA.

Mau

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